Aceite Térmico Vs. Vapor

Los fabricantes de calentadores de fluido térmico indican que las eficiencias pueden ser entre 5% y 8% más altas que las de los sistemas de vapor convencionales.

En reemplazo del vapor en una amplia gama de aplicaciones de proceso, los sistemas de fluidos térmicos proporcionan un control preciso y uniforme de la temperatura, lo que lleva a un aumento de la producción y de la calidad del producto, un bajo mantenimiento, a la seguridad humana y medioambiental y a muchos años de servicio con alta eficiencia. Los sistemas de aceite caliente proporcionan ventajas significativas en casi todas las categorías.

EFICIENCIA

Los fabricantes de calentadores de fluido térmico indican que las eficiencias pueden ser entre 5% y 8% más altas que las de los sistemas de vapor convencionales. Los generadores de vapor de carcasa y tubo calentados por aceite caliente también pueden proporcionar una mayor eficiencia. Requieren menos tratamiento de agua y menor acumulación de suciedad debido a un flujo de calor considerablemente más bajo.

Y si se consideran las pérdidas de vaporizado en un sistema de vapor típico (incluidas las pérdidas de las purgas) comprendidas entre 6 % y 14 %, las que generan las purgas, de hasta el 3 %, y la del desaireador, de otro 2 %, la diferencia en la eficiencia se hace más pronunciada.

Los sistemas de fluidos térmicos no sufren ninguna de estas pérdidas y, como resultado, pueden ser hasta 31 % más eficientes , excluyendo eficiencias adicionales de calentadores y generadores de vapor.

OPERADORES AUTORIZADOS

En muchos países la ley exige ingenieros autorizados de tiempo completo supervisen el funcionamiento de las instalaciones de los sistemas de vapor de alta presión. El costo anual por ingeniero puede superar los 60.000 dólares.

A diferencia de los sistemas de vapor, la mayoría de los sistemas de fluidos térmicos operan a presión atmosférica y se ventilan a la atmósfera en el tanque de expansión. La presión en estos sistemas se limita a la descarga de la bomba necesaria para mantener el fluido en flujo turbulento mientras se supera la fricción de la tubería.

Las presiones típicas de descarga de la bomba pueden variar de 35 psi a 65 psi, con presiones algo más altas cuando se trata de sistemas grandes. Debido a su funcionamiento seguro y sin presión, los sistemas de aceite térmico rara vez -si es que alguna- requieren operadores autorizados.

CORROSION

Los sistemas de vapor son bien conocidos por sus problemas de corrosión. El aire, en combinación con agua caliente, sales y otros contaminantes reactivos genera un alto potencial de corrosión metálica. El vapor es abrasivo y prácticamente no tiene lubricidad. Añada el sarro y los sedimentos de minerales que se encuentran en la mayoría de los suministros de agua, y los problemas del sistema se agravan rápidamente.

Los fluidos Paratherm son completamente anticorrosivos. Provienen de materias primas naturales de Estados Unidos y proporcionan el mismo alto grado de protección de la superficie metálica que los aceites lubricantes ligeros más finos.

MANTENIMIENTO

Los sistemas de vapor requieren un mantenimiento constante e interminable, enfocado en los purgadores de vapor, las válvulas, las bombas de retorno de condensado, las juntas de expansión y el análisis y el tratamiento del agua. Y cuando la energía falla en un clima frío, los sistemas de vapor se ven expuestos a la congelación, a rotura de tuberías y a componentes dañados.

Los sistemas de fluidos térmicos no requieren trampas, retorno de condensado, purga o aditivos de agua -y si se especifica el fluido adecuado, se puede apagar incluso en condiciones bajo cero sin preocuparse por la congelación. Si los fluidos Paratherm se enfrían por debajo de sus puntos de vertido, se contraen al solidificarse, sin generar peligro de rotura de tuberías. Los sistemas de aceite caliente han demostrado ser silenciosos, seguros y eficientes durante años, y demandar un mantenimiento mínimo.

El agua en un sistema de vapor debe tratarse químicamente para reducir la corrosión, entre otros factores. El agua en un sistema de vapor debe tratarse químicamente para reducir la corrosión, entre otras cosas. Los productos químicos no pueden verterse a las alcantarillas, ya que presentan un riesgo ambiental considerable. Además, la temperatura del agua de descarga generalmente está regulada por la ley. Se requieren disposiciones especiales para la refrigeración cuando el agua va a ser drenada a las alcantarillas (en muchas localidades no puede descargarse el agua con una temperatura que supere los 60 grados centígrados).

Los sistemas de fluidos térmicos no requieren purga y, a diferencia del vapor, no están sujetos a fugas continuas. En caso de que los fluidos de Paratherm escapen del sistema, la limpieza se realiza utilizando los mismos procedimientos sencillos que se siguen para los derrames de aceite lubricante ligero. Y a diferencia del agua de alimentación de calderas que se tratan intensivamente, los fluidos de transferencia de calor Paratherm ofrecen una eliminación fácil y segura. Estos fluidos pueden combinarse con aceites lubricantes usados, enviarse a la recicladora de aceite de motor local y procesarse para obtener otro producto útil.

SEGURIDAD

Para suministrar el tipo de calor requerido en la mayoría de las operaciones de proceso, los sistemas de vapor tendrían que funcionar a presiones excepcionalmente altas. A 315°C, por ejemplo, un sistema de vapor saturado desarrolla alrededor de 1600 psi. Incluso a 204°C, la presión sigue siendo alta, de alrededor de 235 psi.

En contraste, la mayoría de los sistemas de fluidos térmicos son ventilados a la atmósfera. La presión de descarga de la bomba es lo suficientemente alta como para superar la resistencia a la fricción de las tuberías y los componentes mientras se mantiene el flujo de turbulencia. Las presiones de vapor de los fluidos de Paratherm son fracciones de las de los sistemas atmosféricos, incluso a las temperaturas máximas de funcionamiento de 315° C.

CONTROL DE TEMPERATURA

Los sistemas de vapor se basan en el control de la presión para regular la temperatura. Con esta dependencia del delicado equilibrio de la presión, la precisión se limita generalmente, y en el mejor de los casos, a oscilaciones de ±-12°C. Más grave aún, a medida que el sistema envejece y la corrosión cobra su precio, el control de a temperatura se degrada. La uniformidad del calentamiento también puede ser un problema debido a los diferentes índices de condensación y de la remoción de condensado en el calentador. Y esto es sin tomar en consideración los efectos negativos de la corrosión de la superficie metálica y el recubrimiento.

En comparación, los fabricantes de equipos de fluidos térmicos reportan la capacidad de regular los cambios de temperatura a ± -17°C o menos. Esta precisión se logra mediante la dosificación y mezcla del fluido de retorno más frío con el más caliente de la línea de suministro. Añadiendo flujo turbulento de alta velocidad a la ecuación, se aseguran la precisión y la uniformidad del control de temperatura a través de toda la superficie de trabajo.

Los sistemas de fluido térmico no solo proporcionan un calor eficiente y uniforme, sino también un enfriamiento con las mismas propiedades. Y algunos fluidos pueden proporcionar una calefacción eficiente desde más de 204°C hasta el enfriamiento de -40°C y más bajo.

COSTO DEL SISTEMA

El costo de compra de los sistemas de vapor puede ser menor que el de sistemas de fluido térmico. Sin embargo, con los sistemas de fluidos térmicos, que son menos complejos, hay otros beneficios: menores costos de operación y de mantenimiento, y menos preocupaciones ambientales, lo mismo que mayor producción y calidad del producto como resultado de un mejor control de la calefacción y el enfriamiento.

Cuando se combina esto con la mejora de la seguridad y la reducción de los costos de mano de obra, la economía general de los sistemas de fluidos térmicos superará con creces a los de vapor.


Descargas

Presentación Rolenor - Paratherm - Fluidos de Transferencia Térmica

Guía de Productos Paratherm


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